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Entradas

Copenhagen en Ruzafa

29 de diciembre de 2024 Ayer, sábado, intentamos cenar en Copenhagen pero no tenían mesas libre. Paco, nos invitó a volver otro día y nos obsequió con un poema de cosecha propia que convirtió en puzzle. Estaba todo bueno y nos han atendido muy bien. Nos han gustado las olivas. Nachos de boniato con guacamole Envuelto de berenjena (vegano y no vegano) Lasaña de calabaza y seitán Corazón de alcachofa con teriyaki y salsa  Tataki de manzana con higos secos y helado de pistacho.  Olemos un poco a fritanga.
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Irse de casa, Carmen Martín Gaite

Tengo la costumbre de planificar mis lecturas: busco información del autor, leo reseñas y sopeso cuál de las varias opciones se ajusta mejor a mi estado de ánimo. Esta vez, bajé a la tienda de libros de segunda mano que está debajo de casa un poco turbada. El fin de semana había sido intenso, bronca familiar. Dados los acontecimientos recientes, este título me llamó la atención. Irse de casa de Carmen Martín Gaite, o la Gaite, como la llama Rafael Chirbes en sus diarios.  Como no conocía nada sobre este libro, los primeros capítulos fueron un poco desconcertantes. La historia la cuenta un narrador en tercera persona que utiliza a menudo la técnica de flujo de consciencia. En cada capítulo toma el punto de vista de un personaje nuevo, que de una forma más directa o más remota, está relacionado con el resto de protagonistas. A medida que el lector avanza, entiende la dinámica y va establenciendo las conexiones entre cada uno de ellos. Aunque se aprecia muy poca jerarquía entre los a...

Otra vez. Una altra vegada

Tengo once años y ha llegado esa época del año. Luces, olor a leña y entro corriendo a casa, hace frío. Además de todos estos detalles, atrezo de cualquier película navideña, recuerdo una sensación de calidez, bienestar y pertenencia. La recuerdo muy bien y por eso sé que hace unas cuantas navidades que no está. Cuando era una niña los días pasaban lentamente y discurrían desde septiembre en adelante de forma natural, hasta desembocar en las fiestas navideñas. A veces pienso que este cambio es consecuencia de mi mudanza a la ciudad. Las personas que han crecido en un pueblo pequeño (o en una masía a las afueras de un pueblo pequeño, como es mi caso) reciben muchas pistas que revelan el paso de las estaciones; las hojas caídas, el olor a algarrobo, el cric-cric de los grillos en un atardecer de julio, son señales que, de forma a veces inconsciente, nos sitúan en una época específica del año. Todo esto está enmascarado en una ciudad en la que el skyline sustituye al horizonte. Es posible...