Tengo la costumbre de planificar mis lecturas: busco información del autor, leo reseñas y sopeso cuál de las varias opciones se ajusta mejor a mi estado de ánimo. Esta vez, bajé a la tienda de libros de segunda mano que está debajo de casa un poco turbada. El fin de semana había sido intenso, bronca familiar. Dados los acontecimientos recientes, este título me llamó la atención. Irse de casa de Carmen Martín Gaite, o la Gaite, como la llama Rafael Chirbes en sus diarios. Como no conocía nada sobre este libro, los primeros capítulos fueron un poco desconcertantes. La historia la cuenta un narrador en tercera persona que utiliza a menudo la técnica de flujo de consciencia. En cada capítulo toma el punto de vista de un personaje nuevo, que de una forma más directa o más remota, está relacionado con el resto de protagonistas. A medida que el lector avanza, entiende la dinámica y va establenciendo las conexiones entre cada uno de ellos. Aunque se aprecia muy poca jerarquía entre los a...
Escribir para nadie.